Castelldefels y La Canasta
Cuando se abrió La Canasta los 12.000 habitantes podian poner la toalla en cualquier lugar de la playa. Infinita, era toda para ellos. Un pequeño pueblo de amigos que se encontraban los fines de semana, o en el verano.
En el frontal de la playa florecían los chiringuitos donde comían turistas de rulot, especialmente alemanes y holandeses, que venían tras el sol de este lado de Europa. Quienes vivieron aquella época se enamoraban de este pequeño pueblo costero tan cerca de Barcelona, por lo cual buscaron en Castelldefels su segunda residencia. Así se formaron importantes colonias de holandeses, alemanes, y posteriormente, argentinos, chilenos y uruguayos, exiliados políticos de distintas dictaduras. Eran, como mínimo, más de 3000 de origen sudamericano.
La Canasta evolucionó al mismo ritmo que la ciudad que cambió definitivamente con la llegada de la democracia; desde el '75 a esta parte. Hoy, esta ciudad que enorgullece, se hizo con aportaciones privadas y con la gestión de infraestructura asistida por el estado, que hizo aparcamientos, zonas más alegres, calles más iluminadas...
Cómo era la Canasta inicialmente? Todo era blanco. Una decoración muy sencilla con redes de pescadores, lámparas con ojitos de buey de mimbre, una decoración marinera, al estilo ibicenco. De ahí surgió el nombre de La Canasta, porque las bases donde se servían los pescados eran canastitas...
De ser un merendero marinero La Canasta es ahora un restaurante con connotaciones náuticas. "Es donde empieza aquella entrada por el Paseo Marítimo que parece que estás entrando en un trasatlántico, buscamos piezas de desguaces de barcos hasta que en el '84 ya hago la transformación. Es cuando cubrimos las paredes con madera noble, hacemos estas salas. Como si estuviésemos dentro de un barco. Sillas isabelinas, mantelería con el grabado del logotipo, las vajillas cuidadas. Cambiamos forma y fondo. Lo único que queda de la antigua Canasta, es el suelo, la toba catalana, esto se hacía a mano"
"Si podemos hablar de la consolidación de La Canasta, es a partir del '85, cuando se consolida Castelldefels como ciudad turística. Hemos crecido del mismo modo que la ciudad. Lamentablemente, con el vértigo de crecer y lo digo con nostalgia, desaparecieron aquellos pescadores de la playa. Con su barquita, acá en la orilla. Justamente, La Canasta debe su origen a una familia de pescadores, que se llamaba Can Calero, claro, cuando yo la compré me explicaron su historia los antiguos del lugar. Este restaurante estaba cerrado hacía muchos años y en su terreno, propiedad de los dueños del hotel Playafels, había unos pantanales que entraban hasta el mar. Así comenzamos. Era el año '76, por eso hoy cumplimos 30 años, que no es poco... "
